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Partes de una colmena

Posteado el: Julio 21st, 2010, por Gamusino

Aunque, lamentablemente últimamente no puedo mantener mi periodicidad habitual, espero compensar a aquellos de vosotros que sigáis siendo fieles lectores con un artículo más sobre apicultura. Este es un mundo en el que podríamos adentrarnos indefinidamente, pero para ello primero tenemos que asentar una base. Ya vimos qué tipos de abejas hay en la colmena, qué es la pecorea y la vida de las abejas a través de Maeterlink. Hoy vamos a ver las partes de una colmena.

Tenemos que partir de varias premisas. La primera de ellas es que realmente la colmena la forman las abejas y su hábitat, con lo que a lo que nos vamos a referir son “las cajas” en las que las hospedamos. No obstante, para facilitar un poco el tema seguiremos llamándolas colmenas. Por otra parte, a lo largo de la historia ha habido muchos tipos de colmenas, desde las colmenas de barro, corcho, madera ahuecada, paja trenzada,… y cuando posteriormente surgieron las primeras cajas de madera, también se diversificaron en muchos modelos. Os voy a hablar de la Langstroth, que desde mi punto de vista es la más útil, aunque con modificaciones se puede aplicar lo que hablemos a otros modelos.

La colmena Langstroth se basa en dos cajas móviles que se colocan una sobre otra. Cada una de las cajas tiene la misma medida y capacidad para diez cuadros (más tarde veremos lo que son los cuadros). La primera de ellas es la cámara de cría, que se está abajo y tiene la piquera, pequeña abertura por la que acceden las abejas a la colmena. Esta cámara de cría, al menos en apicultura ecológica, suele ser respetada para uso y disfrute de las abejas. En ella depositan los huevos y guardan su despensa de miel y polen. Se suele respetar porque las abejas también se tienen que alimentar y suele ser suficiente para que pasen el invierno, aunque eso es algo que cada apicultor deberá evaluar individualmente. Sobre ella se coloca un alza, la otra caja, del mismo tamaño y con la misma capacidad. Esta alza albergará nuestra cosecha, la miel extra de las abejas. Una de las ventajas de la colmena Langstroth es que se pueden poner tantas alzas como sea necesario, si hay buenas floraciones por la zona, una colmena fuerte, hay quien ha tenido que poner hasta cinco alzas. Lo normal es poner una o dos. También hay medias alzas que albergan cuadros especiales. Probablemente alguno de vosotros se haya preguntado, ¿y cómo adivina la reina que debe poner los huevos en la cámara de cría? Lo normal es que si hay sitio abajo vayan ocupándolo ordenadamente. Pero es inevitable que en ocasiones suba a poner arriba. Para evitarlo se usan rejillas excluidoras, que tienen el tamaño justo para que pueda pasar una abeja pero no una reina ni un zángano.

Teníamos pendientes los cuadros, ¿qué son? Pues son unos marcos de madera a medida de la caja para poder colocarlos dentro. Tienen un alambre que ayuda a sostener la cera, los panales. Tenemos dos opciones, una es comprar cera ya “impresa” con la forma de las celdillas con lo que estamos ahorrando trabajo a las abejas. Otra es poner una pequeña tirita de cera en la parte superior del cuadro para que ellas continúen el trabajo siguiendo el marco. Si simplemente les dejáramos los marcos os aseguro que construirían como les diera la gana, y no habría manera de manejarlas.

La colmena tiene tapa y entretapa. La tapa suele ser de madera recubierta de chapa galvanizada para evitar la lluvia. Hay quien la pinta con cal para quitarles algo de calor, incluso quien las cubre con corcho. Entre el alza o cámara de cría ya la tapa se suele usar una entretapa. Se hace de panel, y tiene en su centro un agujero con un tapón. Se usa para ponerles comederos en invierno, tratamientos y ese tipo de cosas.

La cámara de cría se cierra por su parte inferior con una base. Las hay normales, cerradas de madera, pero actualmente se están poniendo de moda bases especiales con rejilla para el verano y tratamientos como el de la varroa, de silicona,… y dependiendo del modelo, suele tener también una base de madera que facilita el posado de las abejas cuando llegan o cuando van.

Esta es la colmena básica, obviamente hay multitud de accesorios que veremos más adelante cuando salgan a colación sus usos. No he dicho que esta es una colmena de las de tipo vertical, también las hay horizontales pero son más difíciles para su transporte y manejo.

Quizás sea algo tarde pero, que paséis un feliz verano. Un abrazo

“La vida de las abejas”, de Maeterlinck

Posteado el: Julio 6th, 2010, por Gamusino

En esta ocasión, y siguiendo con nuestra temporada temática de la apicultura, quiero compartir con vosotros un libro que me enseñó mucho sobre la vida íntima de las abejas.  Su autor es Maurice Maeterlinck, un escritor que vivió a caballo entre el siglo XIX y el XX. Destacó por sus obras de teatro pero también fue un gran estudioso de las abejas, tanto es así que fue pionero en hacer muchos experimentos claves para conocer el comportamiento de estos insectos. Tiene ya unos añicos, pero su autor fue un indudable conocedor de su psicología y te hace comprender el porqué de muchas de las motivaciones de las abejas y sobre todo, su espíritu colectivo. Espero que os guste. Un abrazo

Descargar libro

Cita Rousseau

Posteado el: Junio 24th, 2010, por Gamusino

La humanidad debe gran parte de sus desastres al primero que cercó un terreno y dijo: “esto es mío”.

Jean-Jacques Rousseau

¿Qué estoy leyendo?

Posteado el: Junio 20th, 2010, por Gamusino

Inauguro este fin de semana una nueva “sección” o algo por el estilo. He pensado ir dejando constancia de los libros que me voy leyendo por si os sirviera de utilidad. Se encontrarán a mano izquierda, acompañados de una imagen y siempre que los encuentre, como es el caso, enlazarán a su versión digital. Tan solo que tenéis que pulsar sobre la imagen.

Ahora estoy leyendo: “Chimeneas“, de Juan de Cusa.

Un abrazo

Ivan Illich y la energía

Posteado el: Junio 18th, 2010, por Gamusino

Para hacer un alto en el camino, que viene al pelo, y seguir avanzando en artículos siguientes en nuestro estudio de apicultura, hoy os quiero traer un nuevo personaje y una de sus obras.

Ivan Illich fue un austriaco nacido en 1926, una persona consagrada al estudio y con una gran capacidad de abstracción. No quiero entrar en su vida porque lo que nos interesa es lo que dejó, pero es interesante que sepáis que estudió filosofía y teología, pero también cristalografía con lo que fue un hombre de ciencias y letras.

Fue muy crítico con la sociedad de su tiempo y con su política, y escribió muchos libros sobre esta temática. No creía en la escolarización de los niños y las enseñanzas regladas, en contra pensaba que la gente debía aprender a través de la socialización. Escribió un libro bastante sonado sobre el tema, La sociedad desescolarizada.

Pero del tema que os quiero hablar hoy es de la energía y el transporte concretamente. Siempre he pensado que una de los mayores problemas de nuestra sociedad, y uno de mis argumentos contra la ciudad, es el coche. El coche puede tener mucha utilidad y grandes beneficios, pero en el momento en que uno se puede desplazar con esa facilidad, también se facilitan las ciudades dormitorio, las grandes distancias diarias para ir a trabajar, el consumo desorbitado de gasolina, contaminación, el tiempo de nuestra vida perdido al volante,… y leyendo el libro “Energía y equidad” de Ivan Illich me he sentido muy identificado.

A continuación os dejo un estracto en el que habla de la contaminación, de lo que el transporte en vehículo significa para el planeta pero también para nosotros mismos:

Para transportar a un sólo hombre en un Volkswagen, sobre una distancia de 500 km, se queman los mismos 175 kg de oxígeno que un individuo respira en todo un año. Las plantas y las algas reproducen suficiente oxígeno para los tres mil millones de hombres que existen. Pero no pueden reproducirlo para un mundo automovilizado, cuyos vehículos queman cada uno por lo menos catorce veces más oxígeno del que quema un individuo. Los métodos usados para producir energía no sólo son caros-y por tanto son recursos escasos-, sino igualmente destructores, al punto de engendrar su propia escasez. Los esfuerzos de los últimos decenios se han orientado a producir más petróleo, a refinarlo mejor y a controlar su distribución. El énfasis ahora se va trasladando hacia la investigación para encontrar fuentes de energía abundante y limpia y motores comparables en potencia a los presentes, que sean más rentables y menos venenosos. Se olvida que automóviles que no envenenen el ambiente, ni en su manufactura ni en su marcha, costarían un múltiplo de los que ahora tenemos. La promoción de la técnica limpia casi siempre constituye la promoción de un medio de lujo para producir bienes de primera necesidad.

Pero no es oro todo lo que reluce en la energía limpia, a nivel social también nos afecta su consumo:

Aún si se lograra producir una energía no contaminante y producirla en cantidad, el uso masivo de energía siempre tendrá sobre el cuerpo social el mismo efecto que la intoxicación por una droga físicamente inofensiva, pero psíquicamente esclavizante.

Tanto los pobres como los ricos deberán superar la ilusión de que MÁS energía es MEJOR.

¿Realmente tardamos menos con el coche? Ivan Illich dice que tardaríamos lo mismo pero disfrutaríamos más si nos desplazáramos andando:

El americano típico consagra más de 1 600 horas por año a su automóvil: sentado dentro de él, en marcha o parado, trabajando para pagarlo, para pagar la gasolina, las llantas, los peajes, el seguro, las infracciones y los impuestos para las carreteras federales y los estacionamientos comunales. Le consagra cuatro horas al día en las que se sirve de él, se ocupa de él o trabaja para él. Aquí no se han tomado en cuenta todas sus actividades orientadas por el transporte: el tiempo que consume en el hospital, en el tribunal y en el taller mecánico; el tiempo pasado ante la televisión viendo publicidad automovilística, el tiempo invertido en ganar dinero para viajar en avión o en tren. Sin duda, con estas actividades hace marchar la economía, procura trabajo a sus compañeros, ingresos a los jeques de Arabia y justificación a Nixon para su guerra en Asia. Pero si nos preguntamos de qué manera estas 1 600 horas, que son una estimación mínima, contribuyen a su circulación, la situación se ve diferente. Estas 1 600 horas le sirven para hacer unos 10 000 km de camino, o sea 6 km en una hora. Es exactamente lo mismo que alcazan los hombres en los países que no tienen industria del transporte. Pero, mientras el norteamericano consagra a la circulación una cuarta parte del tiempo social disponible, en las sociedades no motorizadas se destina a este fin entre el 3 y 8 por ciento del tiempo social. Lo que diferencia la circulación en un país rico y en un país pobre no es una mayor eficacia, sino la obligación de consumir en dosis altas las energías condicionadas por la industria del transporte.

Era un tipo con ideas propias, también pensaba que la sanidad tal y como se entiende hoy día, sirve para controlar socialmente a las masas, que la mayor parte de los problemas de salud comunes se podrían tratar por uno mismo. De hecho estas ideas las pudo poner en práctica en sí mismo. En los años 80 se le diagnosticó un cáncer en la cara y le daban unos meses de vida. Decidió rechazar la medicina moderna y tratarse a sí mismo mediante medicina natural y yoga. Con estas medidas consiguió estabilizar su problema y vivir aún otros 20 años, hasta que falleció en 2003, a la edad de 77 años.

Aquí os dejo el libro para que lo descarguéis: “Energía y equidad”, de Ivan Illich.

Un abrazo.

Ejemplo: Jeremiaspaco

Posteado el: Junio 9th, 2010, por Gamusino


Con el permiso del amigo Jeremiaspaco, no me puedo resistir a compartir de su parte y con todos vosotros la evolución de su proyecto. En febrero me mandó algunas fotos de su huerto y cómo se le había encharcado por las lluvias lo que había estado haciendo.

También aprovechó palés para construir una valla, y comenzó a sembrar algunas cosillas.

Ahora, pasados unos meses, ha compartido conmigo algunas imágenes de la evolución y me da mucha alegría de ver que está teniendo éxito, y que poco a poco va avanzando con su proyecto. Y no solo eso sino que está levantando hasta su cortijo.

Creo que su caso os puede servir de inspiración, con qué poco dinero, con paciencia y poco a poco se van haciendo las cosas. Desde aquí mi enhorabuena, espero impaciente ver la continuación de tu proyecto. Un abrazo.

La pecorea

Posteado el: Junio 7th, 2010, por Gamusino

Poco a poco vamos aprendiendo más sobre las abejas y su mundo, un mundo sumamente complejo con una organización social cuanto menos curiosa.

Hoy os quiero hablar de la pecorea, en el anterior artículo ya hablamos de que las obreras veteranas eran las encargadas de esta labor.

La RAE (Real Academia Española) define así pecorear: Dicho de las abejas, salir a recoger el néctar de las flores. Sin embargo, en una acepción más amplia del término se considera pecorear como el trabajo de campo de las abejas, recogiendo néctar pero también otros productos como puede ser el polen.

Pero comencemos hablando del néctar. La reproducción de las plantas con flores (hablo a nivel general, por favor, que no me coman los biólogos) se basa en gran medida en la acción polinizadora de ciertos insectos, el principal de ellos la abeja. Por ello segregan el néctar, un líquido dulce que los atrae y que se encuentra en el fondo de la flor. Para llegar al néctar los insectos tienen que pasar por los estambres y se llevan polen en sus cuerpos, que van repartiendo por otras flores, en definitiva, polinizando. Es una actividad beneficiosa tanto para la planta como para el insecto.

Las abejas liban las flores con su lengua o trompa, con la que la succionan. Dependiendo del tipo de abeja tendrán la lengua más o menos larga, cuestión de un milímetro puede condicionar que determinadas flores sean o no libadas por la abeja, con lo que afecta a su efectividad. El néctar es almacenado en un buche que les sirve para transportarlo hasta la colmena. En él, se va mezclando con ciertas enzimas que las abejas producen y que transforman el néctar. Al llegar a la colmena, se pasan unas a otras la mercancía, añadiéndole más secreciones hasta que finalmente una de ellas se encarga de depositarlo en una celdilla.

Realmente son las abejas las que producen la miel, a partir de una sustancia, el néctar, y sus propios aportes. En las celdillas madurará esta mezcla hasta convertirse en miel. Una vez está llena la celdilla, las obreras, tan previsoras, la sellan con una tapa de cera para mantener sus propiedades hasta que tenga que ser consumida.

Pero no sólo con néctar producen las abejas la miel. Para ello también usan el llamado maná. El maná es una secreción de ciertos pulgones que se alimentan de la savia de los árboles e incluso de ciertas herbáceas, y cuyos restos azucarados expulsa después. Son muy comunes en encinares y castañares. Estas gotitas las aprovechan también, pero no son las únicas, quizás conozcáis la historia de ciertas hormigas que tienen una actividad eminentemente ganadera con estos pulgones. En algunos lugares este tipo de mieles son muy aprecidas y buscadas.

Y no sólo eso, las abejas también aprovechan el jugo de algunas frutas muy azucaradas. Hubo una época en que se “persiguió” a las abejas en los viñedos, se les achacaba que picaban las uvas. Con el tiempo se descubrió que esto no era posible, que no tenían la capacidad física como para hacer tal cosa pero, sin embargo, las avispas sí que la tenían. Las avispas tienen fuertes mandíbulas que como serruchos son capaces de cortar la piel de las uvas. En este caso, las abejas iban a aprovechar los jugos por las brechas que abrían las avispas, pero se llevaban la peor parte porque iban en mayor número.

Las abejas también pecorean polen, se trata de un alimento muy proteínico que usan en grandes cantidades para alimentar a la cría. Lo mezclan con miel y crean lo que se llama el pan de abejas. Lo van recogiendo de las flores y van haciendo bolitas sobre sus patas traseras. De este modo se las ve volar con dos pequeñas bolitas amarillas o anaranjadas colgando de sus patas. También lo guardan en celdillasm aunque no dura tanto como la miel y en ocasiones se les puede llegar a poner rancio si acumulan una gran cantidad que no puedan gastar.

Y por último, también recolectan resina de ciertos árboles. La mezclan con otra de sus secreciones, la cera, y obtienen el propóleo. Este preparado que resulta ser antibiótico y sumamente duro, es utilizado para calafatear la colmena por dentro, desinfectándola y cerrando todos los poros al calor o al frío. También sujetan sus panales en caso de que se muevan o cierran buscando la oscuridad. Se dan casos incluso en que, habiendo entrado animales a la colmena, demasiado grandes como para que ellas los saquen fuera (tras matarlos a golpe de aguijón), los “momifican” con propóleo para evitar una infección en su hogar.

Estos son los principales objetos de pecorea de nuestras pequeñas amigas, en próximos artículos os hablaré de cómo aprovecha el hombre su incansable labor. Un abrazo

La colmena: tipos de abejas

Posteado el: Junio 5th, 2010, por Gamusino

Con este artículo vamos a comenzar una serie temática sobre la apicultura, enlazando con uno que escribí hace tiempo a modo de introducción.

Un ejambre de abejas (hablaremos sobre las melíferas, en otros tipos de abejas hay otros modos de organización,…) está compuesto por la reina, obreras y zánganos. Veamos qué papel tiene cada cual.

La reina es la madre de todas y cada una de las abejas de la colmena, incluso de la siguiente reina. Cuando es una reina virgen, sale a hacer su vuelo nupcial por los alrededores del colmenar donde se junta con los zánganos (los machos entre las abejas) de otras colmenas. En un vuelo ascendente a toda velocidad, el que consiga alcanzarla será el padre sus hijos, introducirá en ella su órgano reproductor que por sí mismo bombeará su esperma en una cavidad de la reina llamada espermateca. Mientras tanto, el órgano del zángano se desprenderá de su cuerpo que caerá muerto y la reina tendrá esperma para fecundar sus huevos mientras dure su reinado.

La reina vive para la maternidad, se dedica a poner huevos en todas las celdillas que las obreras preparan, rodeada por una corte de escoltas que la alimentan, lavan y protegen. Ella tiene el poder de fecundar sus huevos a voluntad o no hacerlo. Normalmente lo hace, con lo que nacerán obreras o reinas. En caso de poner un huevo no fecundado nacerá un zángano, gracias a la partenogénesis.

He hablado de que los huevos fecundados dan lugar a obreras o reinas, de hecho el huevo del que nace una u otra es exactamente igual, lo que marca la diferencia es la alimentación posterior de la larva, la jalea real. Las reinas tienen celdas reales, pequeñas construcciones sobresalientes del panal de cría en el que las larvas son literalmente bañadas en jalea real. Este alimento hace que se desarrollen en reinas.

Por su parte las obreras son también huevos fecundados pero que se alimentan en gran medida con polen y miel. Hasta tal punto hay un desarrollo diferenciado que no solo da lugar a un físico diferente sino que mientras la reina puede vivir cuatro o cinco años, las obreras viven meses.

Realizan la mayor parte de los trabajos en la colmena, cronológicamente durante su vida hacen trabajos de limpieza en el interior de la caja, alimentan a la cría y a otras abejas, mantienen la temperatura en el interior, tienen tareas de construcción y mejora de los paneles y la colmena en general y cuando son más veteranas salen a pecorear.

Pero los zánganos también son hijos de la reina y hermanos de las obreras, son los más grandes y su función principal es la de reproductiva. Antiguamente se pensaba que no hacían nada más, hoy día se sabe que ayudan dentro de las colmenas, limpian, alimentan a otras abejas,…

Por si alguien les tiene miedo, un par de consejos. El primero es que siempre es mejor juntarse con un zángano que con una obrera, los zánganos no tienen aguijón. Siempre es mejor juntarse con una reina que con una obrera pues aunque ambas tienen aguijón, la reina solo lo usa para matar otras reinas. Y por último, si te juntas con una obrera, te queda el consuelo de que el veneno de abeja es bueno para problemas inflamatorios como la artritis, pero este tema lo dejo para otro artículo.

Un abrazo.

La paradoja de la “econstrucción”

Posteado el: Junio 2nd, 2010, por Gamusino

Creo que ya os hablé en algún otro artículo de la realidad de ciertos productos “ecológicos”, entendiéndose ecológicos en su sentido más literal. Sin embargo, como últimamente me está tocando de cerca me gustaría compartir con vosotros algunos pensamientos.

A estas alturas ya sabréis que no es oro todo lo que reluce, que las publicidades son engañosas y que todo tiene más fondo del que nos pretenden hacer ver. Concretamente me quiero referir a la cantidad de productos “sostenibles”, “ecológicos”, “biodegradables”, … en fin, todos estos sinónimos de “bueno” que nos meten por los ojos en cantidades industriales. Se me viene a la cabeza alguna marca de coches, tras ver el anuncio poco menos que pareciera ser un deber cívico comprarse uno por lo poco que contamina. Pero esta es una obviedad, quizás no lo sea tanto el ejemplo de las bombillas “ecológicas” de las que ya os hablé en otra ocasión, con el consumo de la bombilla no se cuenta lo que costó producirla, con qué se ha fabricado, su duración, lo que gasta al encenderla,…

Pero hay otro tema también polémico, el de la construcción. Me llegan muchas consultas vuestras sobre temas de construcción ecológica, más sostenible, gasto energético,… y recientemente llegué a un blog sobre la construcción de una casa bioclimática y ecológica que por lo visto está teniendo éxito en su empeño. Pero no os voy a engañar, nosotros también estamos en pleno proceso constructivo y por eso nos toca de cerca el tema.

Pues bien, es obvio que al construir una casa debemos buscar el ahorro energético que repercutirá en nuestra factura (si compramos el combustible/luz) y en el medio ambiente, también deberemos procurar que sean materiales biodegradables, reciclables en definitiva, lo más naturales posible. Pero es que aquí estamos en una situación similar a la de la bombilla, muchas veces este tipo de productos tienen un coste medioambiental grande, aunque luego resulten reciclables, aunque es un tema que no tocaré en concreto. No obstante, y esto es algo que siempre que veo este tipo de construcciones me pregunto, ¿quién puede costear una casa sostenible con el medio ambiente? Resulta que es muy gravoso tener la conciencia medianamente tranquila, los productos de este tipo pueden costar perfectamente el doble que sus variedades convencionales.

Con esto nos encontramos con la irónica situación de que por una parte hay que andarse con pies de plomo cuando se quiere ser razonable, consumista consciente, cuidadoso con el medio ambiente,… y en caso de que efectivamente estés barajando buenas opciones, puede que no puedas acceder a ellas. Alguno pensará que siempre está la opción de la casa de paja, de la casa de adobe, de la casa-cueva,… pero aquí ya estamos entrando en situaciones concretas, en un ideal terreno perfectamente llano, con agua, buen clima, en una buena zona, se pueden hacer muchas cosas. Pero por regla gerenal so pena de caer de nuevo en el “ecoelitismo”, el común de los mortales tiene que sopesar sus posibilidades y amoldarse lo mejor posible.

Otro día hablaremos de la paradoja del derecho a una vivienda digna y de cómo la administración es la primera que se aprovecha de esto. Un abrazo

Ciudades / Campo

Posteado el: Mayo 19th, 2010, por Gamusino

Acabo, ahora mismico, de leer un artículo de uno de mis blogs favoritos, Genciencia, y no me puedo resistir a compartirlo con vosotros y comentarlo.

Las ciudades son más ecológicas que el campo

A pesar de las apariencias, a pesar de que un capo verde ácido nos pueda parecer mucho más acorde con la naturaleza que una ciudad atestada de rascacielos, lo cierto es que la vida en la ciudad es más ecológica que la vida en el campo.Al menos hablando en términos porcentuales.

Y no hace falta que en el campo que visitemos haya vacas. Es decir, esas gigantescas fábricas andantes que contribuyen en el efecto invernadero de la Tierra. La gente piensa que lo peligroso son sus ventosidades, pero no es así. Lo que produce una media de 340 litros de metano al día son los eructos de la vaca. O sea, el 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. La cría de ganado produce el 18 % de todos los gases de efecto invernadero (más que todos los coches y otras formas de transporte).

Vacas aparte, las personas que viven en ciudades contaminan menos individualmente que los que viven en el campo, tal y como expone el economista Tim Harford:

Eso será una novedad para muchas personas, incluida mi suegra, que vive en Lake District y está convencida de que las ciudades son concentraciones asfixiantes de libertinaje, contaminación y derroche. Y algo de razón tiene. Las ciudades, ciertamente, producen más contaminación por cada kilómetro cuadrado. Sin embargo, si la medimos por persona, la cosa cambia. Los residentes de Manhattan van andando a comprar a la tienda de ultramarinos; viven en pisos muy pequeños y tienen poco espacio para amontonar cosas; utilizan el transporte público mucho más que otros estadounidenses; consumen gasolina al pequeñísimo nivel que el resto del país lo hacía antes de la Gran Depresión; y se desplazan por innumerables viviendas y oficinas a través del medio de transporte masivo de mayor eficiencia energética: el ascensor. Encuentra a ocho millones de estadounidenses que vivan en el campo e intenta que quepan en Nueva York con todas sus pertenencias: las salas de juegos, los cobertizos, los coches todo terreno y los muebles de jardín formarían una pila mucho más alta que el Empire State.

El periodista David Owen confesó que cuando se mudó de Nueva York a una ciudad pequeña, su recibo de la luz aumentó casi diez veces (incluso sin tener aire acondicionado) y pasó de no tener coche a poseer tres.

Esta fue su conclusión: Manhattan es “una utópica comunidad ecologista.”

Así que, puestos a elegir, es mucho mejor que la gente se aglomere en ciudades grandes tipo Blade Runner que en valles suizos mientras suenan las notas de Sonrisas y lágrimas.

Vía | La lógica oculta de las cosas de Tim Harford

Aparte de la gracia que me hace Sergio Parra  (de Genciencia) escribiendo, creo que tiene razón,… y no la tiene. Me refiero a que ciertamente hay mucha gente que vive en el campo en este plan, derrochadores, gastones, y todo eso. Pero también hay mucha otra gente que, como nosotros propugnamos, vive en el campo buscando otra forma de vida, procurando preservar el medio ambiente y regenerarlo en la medida de lo posible.

¿Qué opináis vosotros?

Un abrazo