Proyecto: Vivir en el Campo

El sonido del campo

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Aunque me crié en la ciudad, soy una persona que siempre ha vivido a caballo entre dos mundos paralelos. A veces estos mundos se tocan en un punto, puntos de unión por los que las personas pueden pasar de vez en cuando para disfrutar ocasionalmente del otro mundo.
De pequeño pasaba los veranos y muchos fines de semana en una casa de campo que se hicieron mis padres. Esto y las visitas a mis abuelos en su pueblo perdido, me permitieron ir conociendo algo que por lo general me estaba vedado. Ahora soy un gran amante de lo rural, pero reconozco que a veces detesté tener que pasar de mis amigos en vacaciones para ir a un sitio perdido de la mano de Dios. En el fondo creo que mi problema era no controlar lo que no conocía y sentirme extraño por ello.

Una de las cosas que me desconcertaba de diario era el sonido del campo. No hablo ya del sonido de día que tanto amo, que también. Más bien el de la noche. Si me apuran, me refiero más a esa falta de sonido que sólo los que hemos vivido en la ciudad y en el campo conocemos de verdad. En la ciudad no existe el silencio. Por poco ruido que haya siempre hay un trasfondo sonoro que sin que nos demos cuenta lo invade todo. De ello uno sólo se da cuenta cuando va al campo y a las doce de la noche nota cómo sus oídos sólo perciben un leve pitido, extrañados por la falta de contaminación acústica, como se suele decir hoy día. Si abres la ventana en un pueblo oirás algún que otro pájaro nocturno, quizás un perro que ladra y poco más. Pero te darás cuenta de que estos sonidos son aislados, no tienen el dichoso trasfondo sonoro que todo lo enturbia en la ciudad.

Esto, aún siendo fantástico, era alguna de las cosas que no comprendía en mi infancia y que, yo creo, siempre relacionaré con lo puro y auténtico. Un abrazo y espero que disfrutéis de vuestros silencios.

3 Comentarios

  1. No podría estar más de acuerdo contigo, aunque te digo que el zumbido en los oídos ya se me ha ido después de vivir 14 meses en el campo…
    ahora cuando voy a la ciudad cad 10 o 15 días, ahí sí que me cuesta descansar! cuando siento al gasolero de enfrente prenderse, ya sé que son las 8:15….:)

  2. ¡Así que eres nuevo en el campo! Tu y yo tenemos que hablar… voy a buscar tu correo. Si no lo encuentro, por favor, escríbeme tu a pvivirenelcampo@gmail.com … un saludo

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