Proyecto: Vivir en el Campo

Fisgón de autobús

| 7 Comentarios

………. ::: ………

Iba ayer moviéndome en el transporte urbano, entiéndase autobús, cuando pude captar una singular conversación que me dejó fascinado y aturdido a un tiempo. Os pondré en antecedentes, una señora mayor, bajita, pelo gris y bastante común, por otra parte. A su lado iba una mujer de unos treinta y tantos o cuarenta años, pelo amarillo (no desprestigiemos el rubio), bastante arrugadita y con voz ronca:

Señora mayor: ¡Ay hija mía! Estoy ya deseando volver al pueblo, estoy unos días fuera y echo ya de menos volver…

Pelo amarillo: ¡Joé mamá! No sé cómo te puede gustar aquello, yo no pienso volver a pisarlo, ¡si es un asco!

La madre puso cara de resignación como diciendo, ¡Ay Dios! ¿Por qué me mandaste una hija tan tonta?

Señora mayor: Pero yo allí estoy muy tranquila, no se oye tanto ruido como aquí, que hay coches por todas partes. Cuando yo me levanto por la mañana…

Pelo amarillo: ¡Joé! Pues a mi me gustan las ciudades cuanto más grandes mejor. Puedes ir de tiendas, a tomarte algo. ¡Pero si allí no hay nada!

Señora mayor: ¡Ea hija! Me estaré haciendo vieja pero estoy deseando subirme pallá.

Pelo amarillo: ¡Ay mamá, qué cosas tienes! (Ja ja ja)

Esta conversación me hizo meditar varias cosas. Una es que cuando alguien me diga que los de pueblo son catetos me acordaré de la Pelo Amarillo, por que de nada sirve vivir en la ciudad si no vas a la peluquería a echarte los tintes.

Otra cosa es que los argumentos de la Pelo Amarillo para preferir la ciudad eran, con perdón, acojonantes. Y cuando dijo que las ciudades cuanto más grandes mejor… casi me caigo de la silla, ¿para qué quiere esta mujer una ciudad tan grande? Si con ese pelo por muy grande que sea la van a acabar conociendo en todos los bares.

Me fastidió mucho que la Señora Mayor no defendiera con más vehemencia sus argumentos, quizás por que no supo cómo hacerlo, porque se sentía ridícula al hacerlo contra los de una chica de ciudad,… quién sabe. Pero el caso es que me fastidió.

En fin, que ella se quede con la gran urbe que nosotros intentaremos dar buena cuenta de nuestro asco de pueblo. Un abrazo a todos.

……………………….
Quizás también te interese:


7 Comentarios

  1. Menos mal que personas tan tontas no se van palos pueblos, sino estos se convertirían en ciudades.
    Saludos

  2. A partir de ahora os prometo que cuando oiga a alguien la expresión “es más tonto que un cerrojo” me acordaré de la Pelo Amarillo. Un saludo!

  3. Pasa lo mismo en los pueblos,alguna gente se va a la ciudad cuando se jubila,pensando que van a tener una vida fabulosa.Para sacarme a mi de estas montañas me van a tener que sacar con los pies por delante.
    Saludos desde Laciana

  4. Eso es cierto Victor, conozco a más de un matrimonio que se han comprado un pisito en la ciudad para poder pasear… en fin, un abrazo!

  5. Pingback: Proyecto: Vivir en el Campo » Blog Archive » El coche en el pueblo

  6. Es casi como para decir !sin comentarios!
    Por lo de fisgón de autobús, y por lo de
    las idas y venidas en coche.

    Yo también le he comprobado. Estuve en un
    pueblo, creo que tenía 200 habitantes y
    hasta en la puerta de la calle tenía coches
    aparcados.

    ¿Nos vamos o nos quedamos?
    Quizá tendriamos que irnos todos a vivir al
    mismo pueblo, por lo menos los que podemos
    caminar que creo que eso es lo importante.

    Un abrazo……..

  7. Oye, pues no es mala idea, aunque no sé si acabaríamos discrepando sobre otros aspectos jajajaja Un abrazo

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.