Proyecto: Vivir en el Campo

Consejos prácticos para casos reales

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Ayer me hice un corte en la palma de la mano. Una minucia dirán algunos, pero lo cierto es que resulta molesto, escuece y me entorpece. Lo importante de esto es que caí en la cuenta de que os tengo, mis queridos aprendices de rústicos, ignorantes de las mínimos primeros auxilios en caso de algún percance campestre.

Los accidentes de mayor o menor magnitud en el ámbito rural son comunes, se trata con herramientas afiladas, maderas, animales,… y esto, queramos o no, es más favorecedor para las incidencias que sentarse frente a un ordenador. Os voy a poner algún caso práctico a ver cómo se podría solventar…

Digamos que voy caminando entre mis olivos y de repente plom! cebollazo en el suelo. Señores, el instinto natural de todo rústico, curtido con la intemperie y las adversidades del campo (macho o hembra, que todos nos podemos curtir), es adoptar la posición fetal y comenzar a llorar desconsoladamente. Pero no, aunque nos parezca algo contraproducente no debemos llorar. Puede ser que nos hayamos roto algo y debamos aguardar hasta que algún alma caritativa nos pueda socorrer. Si lloramos correríamos el riesgo de deshidratarnos.

Pongamos que corriendo colina abajo tropezamos y nos pelamos las rodillas. Nuestra primera intención sería quitarnos el barro y las briznas de paja, los chinorros incrustados y demás material natural. Al contrario, lo que deberemos hacer es incorporar algo más de barro a la mezcla y dejar que actúe su poder cicatrizante. Las ramitas harán que nos aguante más la mezcla, tal y como se hace con los adobes.

Por poner el último ejemplo de hoy, estamos jugando con nuestro cochino, revolcándonos ambos en el barro y de repente escuchamos al burro rebuznando en el río. Corremos ambos a su auxilio y nos lo encontramos ahogándose por el culo. Esto es algo, contrariamente a lo que podáis pensar, muy común. No tendremos más que encontrar una piedra de forma más o menos cilíndrica, introducirla en la cavidad y así podremos ayudar a nuestro fiel asno a salir del atolladero.

Estos son unos ejemplos de instrucciones para casos de emergencias, aplicables a humanos y animales. En ediciones posteriores os iré ofreciendo algunos más. También podéis mandarme los vuestros propios. Un abrazo a todos y en especial a Mery Llein.

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4 Comentarios

  1. Jo, pues a mí me gustaba más la idea de ponerme en posición fetal y llorar….

    Que tengas un buen fin de semana!!!

    Besos!

  2. Con la cantidad de borricos que se me habrán muerto a mí así, y nunca había caído en lo de la piedra…¿Y si no tenemos un pedrusco a mano, con la alpargata vale?

  3. Isi: en el fondo todos somos unos maníacodepresivos…

    Greiss: hombre, si tienes los pies como dos tronquitos puede que te valga. De todas formas, mejor prevenir que curar, procura que tu burro no entre sin compañía en el río y te evitarás problemas posteriores.

    Un abrazo!

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