Proyecto: Vivir en el Campo

El Atascaburras Cañete. El ataque de los lerdos

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Os dejo con la segunda entrega de las aventuras de El Atascaburras Cañete. Un abrazo


Frank, Lucy y el pequeño Tommy buscaron donde refugiarse de la noche que tenía visos de ser larga e insegura. Para cuando el sol salió por el horizonte ellos ya llevaban un par de horas despiertos. No habían conseguido dormir en condiciones en toda la noche, temerosos de las alimañas y de lo desconocido.

Tras un par de días en la isla los tres hermanos fueron ya conociendo el territorio. Encontraron una fuente de agua dulce, algunos que otros frutos tropicales de bastante buen sabor y se construyeron una choza con hojas de palma en un gran árbol que…

Cañete gustaba de comparar su vida con la de aquellos naúfragos, arrastrados por la deriva a islas paradisíacas. Pero casi siempre llegaba a la misma conclusión, todo era muy bonito en aquellos libros pero la realidad no era tan benigna. Quizás en los trópicos la cosa cambiara algo, pero él podía encontrar mucha más comida en un encinar de la península que ellos en los cocoteros.

Con esta idea rondando la cabeza decidió organizar en su pueblo un concurso. El Curso como se le llamaría de ahí en adelante consistiría en salir un día al campo y ver quien conseguía obtener más comida. Hizo un cartel con un cartón y lo colocó en el tablón de anuncios del ayuntamiento. La fecha lo convocaba unos días después, y para entonces se congregaron bastantes vecinos provistos de navajas, cestos y bolsas. El Atascaburras también quiso participar y Anestesio (aún no se sabe si era un mote o su verdadero nombre) cojo de las dos piernas, aguardaría la llegada de los participantes a la caída de la tarde.

A las ocho y pico empezaron a llegar los primeros, vaciando cada cual su cargamento en una caja que sería revisada por el jurado. Unos llevaban setas, otros espárragos silvestres, uno traía una perdíz que le había ayudado a cazar su perro. Hay que aclarar que Cañete había dejado bien claro en las bases que no se podrían usar armas de fuego para proveerse de alimentos. Uno recogió un puñado de bellotas, incluso hubo quien llevó almendras verdes. Pero cuando llegó Tomás el de Buñuelo todos se quedaron patidifusos. Llevaba cuatro bolsas de plástico hasta arriba de lechugas, patatas, cebollas, acelgas, ajos, espinacas,… Todos lo miraban con envidia y asombro, preguntándose dónde habría encontrado tantas verduras por el campo. Cuando llegó Cañete apurando la hora del concurso rápidamente corrió hacia Tomás, al principio sorprendido pero inmediatamente furioso.

– ¿De donde has sacao to eso?
– Pues del campo.
– Sí, ¿pero de qué campo?
– Hombre, pero si ahí detrás hay un montón. No he cargao más porque no me he quedao sin bolsas.
– ¡Serás cabezón! ¡Si esa es mi huerta!

Y así terminó el concurso de supervivencia de El Atascaburras Cañete. Con el enfado empezó a tirarles piedras a todos hasta que salieron de su terreno aunque, por lo menos, ganó un montón de espárragos, setas,…

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2 Comentarios

  1. que buen proyecto irse a vivir al vampo, he pasado por tu cas me ha encantado y aparte de sguirte en Bitacoras te sigo aquí también para no perder el contacto, saludos y abrazos de luz desde israel.

  2. Muchas gracias Helen, me alegra que te guste mi casa como tú dices 😉 Yo también te sigo de cerca. Un abrazo

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