Proyecto: Vivir en el Campo

El olor del campo II

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Ayer cuando iba a trabajar me llevé una sorpresa. Los que hayáis leído mi anterior artículo sobre el olor del campo sabréis que he estado disfrutando del aroma de las flores amarillas (no tengo aquí el nombre de la planta, pero la vi el otro día… porras) cada mañana, camino de mi centro de trabajo. Justo antes de oler el orín de vaca hiperconcentrado de la vaquería. Pues bien, ayer me quedé con las ganas de las flores aunque me llegó un olor no menos agradable, el de los ajos porros.

Os prometo que inconscientemente pensé en que alguien estaba haciendo una tortilla de ajetes pero, ¿junto a la autovía? Y por otra parte, ¿tan grande y potente como para llegarme con tal intensidad? Obviamente, al poco caí en la cuenta de que este olor había sustituido al antiguo y con un vistazo por el rabillo del ojo pude ver que los campos de flores habían desaparecido dando paso a un terreno, ciertamente verde, pero de hierba corta. Por lo visto alguien se había cansado de las flores, o quizás como prevención ante los incendios de verano y la hierba seca, no lo sé, pero entre tanta flor debía haber cantidades ingentes de ajos porros que, una vez cortados, tienen un olor muy característico.

Estas son las cosas que me gustan del campo. La naturaleza es cambio y evolución. Las estaciones provocan todo un cambio en el pulso de los seres vivos que resulta cuanto menos fascinante. Si no hubiera sido por la mano del hombre que cortó aquello no habría podido disfrutar de la nueva fragancia (seguro que hay a quien no le gusta ese olor pero, lo siento mucho, soy lo suficientemente rústico como para que a mi sí), pero eso forma también parte del cambio.

Por hoy quedáis despachados, tan solo dejaros una pequeña oda a la vida en el campo y a mi pequeña Piscolabis. Un abrazo a todos.

Quiero perderme en el campo.
Tan solo verte a ti y a mi pequeño,
a viejos con sus huertos
que me hablen del tiempo y los insectos,
del agua y los frutales que vienen a destiempo.

Tan solo con verte morena,
tumbada al sol bajo una higuera.
Con eso me basta mi niña,
con eso es suficiente mi vida
para ser feliz.

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2 Comentarios

  1. Gracias por tu artículo y por la oda…

  2. Gracias a ti por leerme.

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