Proyecto: Vivir en el Campo

Oda al campo…

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Estaba hoy recordando a mi amada Piscolabis triscando por el campo con berrito cuando he rememorado mis queridas clases de literatura (que no de gramática) del instituto. Fueron buenos momentos en los que aprendí mucho sobre cómo afrontar una obra, interpretarla, entenderla y para ello, entender el contexto en el que escribió. Un autor que me llamó mucho la atención en su momento fue el Marqués de Santillana, famoso por sus serranillas. Para quien no las conozca, ahí va un cacho:

Moça tan fermosa
non ví en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

[…]

En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la ví tan graciosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

Como podéis ver, tratan de los amoríos de caballeros con las serranas o serranillas, ingenuas muchachas rústicas, vaqueras y campesinas de las montañas, libertinas por su ignorancia pero por ello mismo encantadoras. Fueron óbice de multitud de obras, incluso se decía que emborrachaban a los viajeros para una vez perdían el conocimiento, hacerles el amor contra su voluntad (oído al parche) aunque después eran prácticamente como las mantis, los descuartizaban y guardaban sus huesos como trofeos.

Pero el hombre del Renacimiento (ya sé, el Marqués de Santillana es anterior, pero apuntaba maneras…) no sólo se fijaba en los generosos pechos de las pastoras, también valoraba la vida en el campo por otros motivos más espirituales. El beatus ille tiene mucho que ver con el retiro al campo y el contacto directo con la naturaleza. En las églogas los pastores con su sencillez ejemplifican sentimientos de paz y armonía, también relacionados con la naturaleza.

En esta época multitud de intelectuales se retiraban de la capital para vivir en sus fincas buscando la autenticidad de la vida de campo. Pero esta idea viene de antiguo, ya se podía ver en la antigüedad clásica. Muchas grandes mentes de esta época sintieron la necesidad de tomar contacto con sus orígenes abrumadas por el crecimiento de las ciudades y el desarrollo del comercio y la producción. Si despertaran hoy día…

Terminaré otra vez con el Marqués, con un trozo de una canción que seguro le gusta a Piscolabis:

[…]

A tí amo e amaré
toda saçón,
e siempre te serviré
con grand raçón:

pues la mejor escogí
de quantas sé,
e non finjo nin fengí
en buena fé.

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2 Comentarios

  1. Qué bonita tu entrada de hoy, me has hecho recordar mi época estudiantil y has hecho que recuerde también el por qué a mí me gustaba tanto estudiar estas cosas.

    Un saludo Gamusino! y muy buenas las Serranillas.

  2. Muchas gracias Isi, me alegro de que te haya gustado. Veo que no era el único al que le gustaba la literatura 😉 (y le gusta joer, que parece que s'acabao el mundo)

    Un abrazo

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