Proyecto: Vivir en el Campo

Mi evolución pluviométrica

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La lluvia es un fenómeno meteorológico que como cualquier otra cosa suscita sensaciones y pensamientos muy variados en cada uno de nosotros. A mí, personalmente, los días de lluvia me han gustado siempre, al menos durante cortos períodos de tiempo. Como románticamente nos enseñan en películas de serie b y novelas, dan pie a la reflexión, al sosiego y al relajo. Con una buena chimenea resultan magníficos, y si abres una botella de vino y te la bebes junto a tu pareja tanto mejor. Esto es lo que yo siempre había pensado y como lo había visto.

Pero claro, nosotros somos sureños (no se por qué esta palabra me trae a la mente campos de algodón), aquí “normalmente” las temporadas de lluvia son cortas y uno siempre disfruta de lo escaso. Por otra parte, nuestras circunstancias, como sabéis, han cambiado. Ya no somos urbanitas con ocupaciones urbanas y un estilo de vida “casa-coche-trabajo-coche-casa,…”, aunque tampoco jabalís de la montaña.

Me descubro ahora, y no sin asombro, mascullando pestes de la lluvia. Esta mañana me he despertado con agua nieve y lo primero que he dicho es “¡joder!” (esto es para +18). Y es que, como decía nuestras circunstancias han cambiado. En ese momento soy el máximo ejemplo del egocentrismo y no pienso en los campos que necesitan agua, ni en la vida que va a favorecer este verano, ni ese tipo de cosas. Sencillamente me viene a la cabeza el patio embarrado, los perros chorreando, humedades en la casa sin terminar, mojarme esta tarde si hago cemento, más barro en la calle a medio arreglar, leña mojada,…

Es curioso cómo cambian las cosas, por supuesto, me gusta pasar una tarde de lluvia en la chimenea, pero ahora nuestros intereses han cambiado y nuestras actividades y estilo de vida también. Siempre que llueve (que para colmo, este año está lloviendo más que nunca) pienso que el año que viene me dará más igual que llueva porque lo tendremos todo más acondicionado. Y es cierto, si todo va bien tendremos el leñero hecho, parte del patio empedrado para no embarrarnos y que los perros no embarren la casa cuando entren, el porche hecho para poder seguir realizando actividades que ahora suponen estar bajo la lluvia, el tema de las humedades solucionado…

Y es que la vida de campo, o en el campo, tiene ese tipo de cosas. No es que vivamos en un tipi de cabra y por eso nos afecte más la lluvia o en general las inclemencias meteorológicas, pero en la vida más urbana las actividades que se realizan son más ajenas a este tipo de cosas. Parte de la vida rural es ser consciente de la naturaleza, del mundo, del Universo. Y tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, también sus incomodidades. Pero forman también parte de lo bueno porque precisamente nos hacen ser conscientes de la burbuja que hemos creado, de la vida de polly pocket que muchos llevan sin ser conscientes de nada más.

Es cierto que este año, nuestro primer año, con la obra a medio, con una niña pequeña está siendo más complicado. Pero no puedo evitar, cuando encuentro los momentos para reconfortarme, recordar con complacencia el relato de unos colonos americanos (creo que protestantes) que contaban en un libro cómo fueron sus primeros años al llegar al nuevo continente. Contaban que como no tenían absolutamente nada, tuvieron que excavar un agujero en la tierra y hacerle un tejado y unas escaleras para poder pasar el invierno calientes. Comían poco más o menos lo que cazaban y recolectaban y así lo llevaron. Cuando llegó la primavera comenzaron a roturar el terrerno y cultivar algunas cosas, pero el invierno siguiente lo siguieron pasando en su casa improvisada porque el tiempo que les llevaba alimentarse no les permitió construir una casa. Hasta que no pasó un tiempo y pudieron ir vendiendo algunos productos para comprar algunos materiales necesarios para hacerse la vivienda tuvieron que seguir allí. Y no puedo evitar en cierto modo sentirme satisfecho por parecerme un poco a ellos. Obviamente, ya hubieran querido ellos tener nuestros problemas, pero del mismo modo que ellos tuvieron que ir haciendo su casa poco a poco para poder vivir con comodidad, nosotros estamos haciendo lo mismo.

Un abrazo.


3 Comentarios

  1. Hola Gamusino!

    Soy Farigola (Tomillo), os voy siguiendo la pista desde hace unos meses desde el anonimato y ya va siendo hora que salga de la madriguera.

    Qué razón tienes, me identifico con vosotros. Cada día miro el tiempo en la web del AEMET. Nunca había sido tan consciente de la meteorología, ni nunca nos había influído tanto como ahora.

    Adelante con vuestra nueva vida!
    Un abrazo.

  2. Hola

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