Proyecto: Vivir en el Campo

De aprendices y maestros

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Hay un refrán que dice “aprendiz de todo… maestro de nada”, que va muy en consonancia con la filosofía actual de la eterna especialización. Un profesor nos dijo una vez en clase que nuestro futuro pasaba por dejarse de la “formación horizontal” y había que buscar una “formación vertical”. Con esto quería decir que había que buscar siempre estudios superiores sobre lo que estuviéramos haciendo y no diversificar nuestros conocimientos con estudios del mismo “valor” sobre temas distintos.

Pues bien, puede que sea cierto, hoy día se tiende a la especialización, tan especializados estamos que una persona solo sabe moverse en su pequeña parcela de conocimiento y se encuentra perdida fuera. Puede que en este mundo sea lo razonable pero para alguien que busca la autosuficiencia resulta ser todo lo contrario.

Los sabios de la Edad Moderna (no hace falta irse muy atrás) eran sabios universales, su conocimiento abarcaba prácticamente todas las materias que se conocían en el momento, desde el arte a la física y la filosofía. Y eran maestros. Pero el volumen de los conocimientos aumenta día a día exponencialmente y ya nadie sería capaz de abarcar un abanico tan amplio.

Personalmente creo que cada cual sabe cuáles son sus puntos fuertes y hay que potenciarlos para ser un maestro en la materia, pero para quien busca un tipo de vida como la nuestra no está de más saber un poco de todo, para poder desenvolverse con soltura en la vida.

No me voy a vanagloriar de ser maestro de nada, pero sí que puedo decir que día a día voy aprendiendo de muchas cosas y que si tengo la necesidad de hacer algo y no se, me resulta un reto emocionante aprender sobre el tema para poder solucionarlo yo mismo. No tengáis miedo a aprender. Un abrazo.


5 Comentarios

  1. En esta vida devemos tener ese concepto para vivir en plenitud a mi manera de ver,pero benditos sean los maestros que dedicaron su vida a una materia en concreto,y nos hizo la vida mas fácil ,no concivo una sin la otra.
    Sea como sea ,esa inquietud por aprender y resolver dificultades en cierta manera es lo que nos ha llebado a ser lo que somos…y después de esta espesa reflexión que he tenido al leer tu post…jajaja quiero confesarte que me da una envidia sana el que tengas la oportunidad de vivir en el campo…ese es uno de mis objetivos en un futuro ,felicidades por este blog

  2. Opino igual que “peli”.

    Es verdad que hoy en día se tiende a la especialización, y a concentrar todo el talento y esfuerzo en algo que a lo mejor para la humanidad es inútil.

    Tengo 30 años y llevo desde los 19 estudiando y trabajando en lo mismo y ni siquiera me dan la oportunidad (ni por asomo) de demostrar mi valía como cualquier otra cosa que quizá hoy en día cogería con muchas más ganas.

    Tengo ganas (me he dado cuenta hace unos 2 años) de volver a vivir en el campo y de por vida.

    Me crié en un pueblo (de los 5 a los 12 años), nunca he perdido el contacto con el campo gracias a mis abuelos y después de haberme llevado infinidad de muy malos ratos en las “grandes ciudades” mi objetivo es volver a lo que me hace sentir bien conmigo mismo, el campo.

    PD: Gracias por palabras tan sabias y tan inspiradoras.

  3. Ha sido un placer leer este post. Un autentico placer. Gracias.

  4. La forma de vida en una masía catalana de hace un siglo, según mi abuelo:
    Vivían, trabajaban y comían juntos los propietarios y unos cuantos empleados. En una finca de bosques, pastos y tierras de labranza. Con huerto y una pequeña viña.
    Aún dedicándose primordialmente a un tipo de ganado -pongamos vacuno, por ejemplo-, siempre había aves en el corral, unas cabras paciendo y algún guarro para hacer chorizos. Se hacían la leña y el carbón. Se ayudaban entre vecinos para la siega, la vendimia, la molienda de pienso, etc.
    Casi eran autosuficientes. Lo poco que les faltaba para serlo -tributos, vestido, medicinas, etc.-, podían costearlo comerciando con sus excedentes.

    Autosuficiencia, -incluso en las pequeñas dosis que nos permite nuestro piso de la metrópoli-, que debería ser nuestro anhelo secreto.
    Autosuficiencia nunca avara, jamás reñida con la generosidad….

  5. Después de cincuenta años de ciudad prisas y otros menesteres que todos conocemos ¡Por fin me voy a vivir al campo donde el paisaje varia en cada época del año y los pájaros tu mp3

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