Proyecto: Vivir en el Campo

La futilidad de la vida y el cambio

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Hay un hecho 100% comprobado y es que cuando alguien, de repente, se encuentra por un casual bajo un cielo despejado de polución, preferiblemente en un punto alto y alejado de la contaminación lumínica que le pudiera distraer, queda abrumado por la grandiosidad del universo y el vasto número de estrellas. Por un momento es consciente de la futilidad de la vida, de la menudez de nuestro planeta, de los ridículos que son sus pequeños problemas. Pero lo más curioso de todo es que este instante de consciencia cosmológica resulta ser, por lo general, breve y efímero. La falta de reflexión posterior evita cualquier huella que pudiera ir socavando los cimientos de una educación materialista y ridícula que a veces no nos permite ser felices y con lo que realmente importa.

La vida es corta, sí señor, y extraña, difícil, y a veces emocionante y agradable. Esos son los momentos que tenemos que fomentar.

Esos momentos de consciencia suelen aparecer también relacionados con la salud y la muerte. Son momentos difíciles, tanto si se sufren en carne propia como si los sufren nuestros seres queridos. Y también nos hacen replantearnos la vida, nuestro lugar en el Universo, y ese tipo de cosas. Pero la lástima es que haya que esperar a estos momentos de dolor para hacer un análisis de nosotros mismos.

Tengo un amigo amante de la naturaleza y la vida de campo que tiene un cortijo. Por diversas cuestiones le dan un uso de fin de semana, de vacaciones, y mientras tanto viven en la ciudad. Recuerdo haber hablado con él algunas veces instándole a trasladarse allí como vivienda habitual ya que no queda demasiado lejos, pero ellos preferían dejar el cambio para cuando se jubilaran. Ahora él está enfermo y me temo que no podrán pasar allí su jubilación.

¿Es que hay que esperar a una situación complicada para decidirnos por la vida que deseamos? Yo no hipotecaría mi presente a largo plazo por un futuro incierto.

La vida es extraña, muy placentera en ocasiones pero también implacable y extremadamente liberal y… natural. La sociedad actual de bienestar nos permite vivir mejor de lo que nunca lo hizo el hombre, pero también nos puede engañar con un fino velo sobre lo más desagradable pero asimismo real.

Ser conscientes de la realidad nos hace libres y más fuertes, y finalmente felices.

Un abrazo para todos y en especial para mi amigo Michel.


2 Comentarios

  1. Una muy bonita entrada. Me identifico totalmente con lo que comentas. Salud para todos, especialmente para tu amigo. Aún no seria tarde si él tomara la decisión de vivir como quiere. Un saludo.

  2. Me duele enfrentarme a una verdad tan obvia año tras año, y seguir viendo como no soy capaz de dar el salto… ¿Miedo?¿Educación?¿Acomodamiento?
    Buen blog, sí señor… 😉

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