Proyecto: Vivir en el Campo

De dónde viene mi autosuficiencia

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Últimamente me encuentro un poco introspectivo. Pero está bien, creo que es positivo pararse y pensar… no todo puede ser hacer, hacer, hacer,… constantemente.

Este fin de semana vimos un programa de Salvados de hace unas semanas  (un programa de reportajes español, os dejaré el link abajo) sobre la vida rural. Hablaban del despoblamiento de algunas zonas de la península. La verdad es que no quedé muy contento, básicamente presentaron a la gente de estos pueblos como ancianos solteros que no habían tenido ambición de salir de sus pueblos (incluso a los que les daba miedo ir a la ciudad) o comunistas que volvían de Rusia para revivir sus pueblos de la infancia a base de subsidios de las eólicas. También salía una chica de Barcelona que volvía a sus raíces. Esperaba que ella hubiera transmitido una serie de valores y fundamentara sus razones para ir con sus dos hijas a vivir a un pueblo, pero salió con comentarios tipo “uff, la ciudad huele a alcantarillas” y al final casi que dice que el día que se terminen los subsidios se larga.

En fin, me voy por las ramas, el tema es que todo esto me hizo pensar, no en nuestras motivaciones, sino en el cúmulo de circunstancias que, personalmente, me ha hecho amar la autosuficiencia.

Creo que me influyeron bastante las personalidades de determinados maestros y profesores. No es que hubiera ninguno que fuera un loco de la vida en el campo, pero sí es cierto que algunos han sido singulares y me han estimulado intelectualmente, valorando mis iniciativas y peculiaridades.
Por otra parte, he dado con compañeros de estudios e infancia que también han disfrutado con el deporte y el campo, pienso que se generó un entorno positivo en este aspecto.
Por último, a mis padres les ha gustado también la naturaleza y lo cierto es que en mi casa se ha trabajado bastante la autosuficiencia, no ha habido miedo de ponerse manos a la obra para hacer muchas cosas.

Todos somos un conglomerado de experiencias, se unen a tus gustos y aptitudes y dan como lugar tu personalidad. A mí siempre me ha gustado mucho valerme por mí mismo, hacer las cosas a mano, la artesanía, y supongo que el ambiente de pueblo, el ritmo que se respira. Odio la ciudad los domingos por la mañana, me parece deprimente.

Se comenta mucho el tema de la diferencia en la socialización en pequeños núcleos con respecto a las ciudades, el cotilleo, la falta de intimidad y ese tipo de cosas. Es cierto que no gozas del anonimato de las ciudades, a veces es bueno y a veces malo… ya depende de lo que te compense. Yo valoro mucho mi intimidad, lo bueno es que como soy un perro verde (me lo han dicho varias veces) suelo ir a mi rollo y me entero poco de esas cosas. No obstante, soy consciente de que debemos ser de los raritos del pueblo 😉

Me voy por las ramas como siempre. Un abrazo!

Aquí os dejo el enlace al programa de Salvados: Tierra de nadie. ¿Qué opináis? ¿Os parece realista?


4 Comentarios

  1. Oye Gamusino, compañero, no he visto aun el documental, pero lo de que “la ciudad huele a alcantarillas” me parece un argumento de mucho peso para irse al campo. No todo va a ser filosofía política.. El cuerpo también opina, directamente, sin filtros.
    Estoy de acuerdo, la ciudad huele mal, no necesito más razones para que no me guste.

    Un abrazo y ánimo, Gamusino, eres un tío muy válido, un ejemplo.

    Xuan

  2. Jajaja me parece bien Xuan, lo cierto es que tampoco he vivido en una gran ciudad y probablemente por eso no me ha parecido un argumento con el peso suficiente. En Granada lo peor en olores son algunas calles después de fiestas por lo orines, pero normalmente huele a maría 😛 Si hubiera vivido en Madrid o Barcelona seguramente se me habrían abierto los ojos mucho antes!!

    Un abrazo amigo, muchas gracias por tu comentario.

  3. Este video lo tendré en “tareas pendientes”, para verlo y analizarlo con tranquilidad.

    Tanto la ciudad como el pueblo tienen “sus pros y sus contras”. No comprendo muy bien porqué disociar algo que está interelacionado. Uno no existe sin el otro y diría que en estos tiempos casi que viceversa. (Hablo desde mi experiencia personal sobre vivir en ambas partes: urbe-rural).

    La solución,pienso, como prácticamente para todo, pasa por crear y mantener un equilibrio. Y hasta donde yo sé tanto las ciudades como los pueblos están totalmente desequilibrados en muchísimos aspectos.

    Es un tema muy extenso e interesante para tratar y debatirlo con muuucha calma.

    Muchas gracias (como siempre) por tus buenos aportes !! Un abrazo de otro perro verde !! 😉

    Nota: Llevas toda la bendita razón: “No todo es hacer, hacer y hacer”. Hay que parar y reflexionar con más frecuencia.

  4. Un abrazo perro verde! 😛

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