Proyecto: Vivir en el Campo

El espondilítico autosuficiente

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Cuando estaba en el instituto una mañana me levanté con el ojo derecho como un tomate. Como he sido siempre muy autosuficiente, pensé que lo tendría irritado de tanto estudiar (estábamos de exámenes y todo eso) así que herví agua con sal y me lo estuve lavando así un par de días. Lo suficiente para que se me pusiera mucho peor y comenzara a dolerme con la luz. Decidí ir al médico que me recetó un colirio, me lo echara una semana y volviera… A los dos o tres días me encontré encerrado en mi dormitorio y con las persianas hasta abajo. Así que no pude aguantar más y fui a urgencias con el ojo deformado de la inflamación. El veredicto fue uveítis, una inflamación ocular que tardó mes y medio en bajar de lo mal que lo tenía. Creo que perdí algo de visión.

La uveítis está relacionada con muchas enfermedades y el sistema inmunitario, el internista me mandó analíticas y tal, se descartó todo y este episodio entró en los “hay veces que no se sabe a qué se debe”.

Al año siguiente entré en la universidad y comencé a tener dolores en las piernas, el médico las identificaba más o menos como ciáticas, pero había veces que no podía ni andar. Iban y venían y volví a tener episodios de uveítis, comencé a no poder dormir por las noches del dolor de espalda, no sabía cómo ponerme y me pasaba las noches leyendo en el salón. Comencé a tomar antiinflamatorios que era lo único que me aliviaba un poco, pero jodiéndome el estómago.

En fin, no os voy a aburrir con tanto detalle, el caso es que, si bien al principio fui reacio a ir a más médicos, acabé en varios traumatólogos y ninguno me daba un diagnóstico. Me dijeron cosas del tipo de “todos tenemos nuestros achaques” o “hazte una plantilla de cartón para el zapato”. Hasta que hace un par de años, tras un episodio de uveítis, la oftalmóloga que me atendió de urgencias me planteó, viendo mi historia, que podía tener espondilitis anquilosante y me mandó con el reumatólogo. Por suerte me lo diagnosticaron y me estoy tratando, pero como os digo, ha sido como catorce años después de comenzar con los síntomas.

Supongo que a la mayoría no os sonará la enfermedad, yo no la conocía. Es una enfermedad crónica y degenerativa, como una artritis a lo bestia (sobre todo de la columna) y para gente joven, de hecho conforme envejecemos parece que se va aplacando un poco. Al final la columna se queda soldada, sin movilidad y deforme. El sistema inmune se cabrea y ataca a tus propias articulaciones. Creo que el sistema inmunitario fuerte se lo debemos a los Neanderthales… debo ser muy Neanderthal 😛

El caso es que, como decía, me lo diagnosticaron hace no llega a dos años, con la casa ya muy avanzada. Podéis imaginar que he pasado momentos difíciles. Irónicamente, esta enfermedad tiene una característica muy positiva, mejora con la actividad. Evidentemente, si estás con un brote no puedes hacer mucho, pero normalmente estás mejor cuanto más te mueves. Mi médico me lo explicó muy gráficamente, tus articulaciones van trabajando para soldarse y tú tienes que trabajar para ir rompiendo esas soldaduras. Una vez soldada esa articulación ya no hay mucho que hacer. Así pues, nuestro proyecto claramente ha contribuido a mi salud física.

Ya he pasado lo peor, lo más duro de la casa está hecho y tengo un tratamiento que ralentiza el desarrollo de mi enfermedad. Hace dos años, cuando me diagnosticaron, estábamos planteándonos hacer un gran muro para sostener el patio. Era una buena obra que suponía mucho acarreo de materiales. En estas circunstancias la decisión obvia fue pagar porque nos lo hicieran ya que no puedo coger mucho peso.

Como decía, lo positivo es que en cierto modo la espondilitis me obliga a mantenerme activo, no puedo pasar mucho tiempo sentado porque no aguanto con el dolor, y aparte de estar haciendo cosas de artesanía o trabajando en la casa, me he acostumbrado a hacer deporte todos los días. Se que con el tiempo tendré que ir amoldándome porque estaré peor pero el caso es que uno tiene que adaptarse a sus circunstancias.

Muchos me han preguntado a raíz del blog, es normal estar inseguros ante algo que no controlamos. Yo no había hecho nunca hormigón hasta que me puse a ello. Busqué un tutorial para ver las proporciones de arena y cemento y así lo hice. Hemos tenido que rehacer algunas cosas que no salieron bien al principio, pero gracias a eso aprendimos. Es la era de Internet, hay miles de tutoriales en Youtube y siempre están los libros y los buenos vecinos. Hay que echarse palante y solucionar los problemas conforme vayan surgiendo. Si yo he podido hacerlo con la espondilitis, vosotros también podéis.

No quería hacer un monográfico de la espondilitis anquilosante pero pienso que mi caso puede incentivar y animar a muchos de los que estáis pensando en hacer algo así. Y por otra parte, también ayudar a muchos espondilíticos que ven su vida limitada por el dolor.

Por cierto que, si bien no tuve mucha suerte con algunos especialistas a los que fui al principio, llegó un momento en que fui reticente a ir a más médicos, me encerré en una burbuja de dolor y eso retrasó mi diagnóstico. De haberme plantado desde el principio seguro que hubieran dado antes con la tecla.

Un abrazo muy fuerte, en especial a los que lo están pasando mal con alguna dolencia.


4 Comentarios

  1. Te deseo buena salud. Eso que toda persona ignora hasta que la pierde.
    Me encanta tu blog. Me encantaría que echases un vistazo al mío: Ecología Cotidiana.
    Un abrazo.

  2. Gracias Carlos! He estado viendo tu blog y me ha encantado, tengo que rebuscar más a fondo pero me ha gustado mucho la entrevista a Sam. Me lo apunto en el Feedly para no perder detalle.

    Un abrazo!

  3. Buenas, disculpa si este no es el espacio correcto para el comentario, no sabia donde dejarlo. De primeras darte las gracias por este blog, decirte que me ha emocionado ver tanta gente que disfruta con el campo y lo que lo rodea,que hay gente se iria y se va al campo a vivir. A mi me ha gustado siempre el campo y disfrutaba de las actividades relacionadas, aunque ahora ando inactiva, pero no pierdo la esperanza de que algun dia estare ahi disfrutando de nuevo.
    Me hizo recordar muy buenos momentos que parecen tan lejanos.
    Siento tu dolencia y admiro tu teson .
    De nuevo gracias. (siento la parrafada)

  4. Gracias por tu comentario Carmen. Nunca es tarde para trabajar por la vida que quieres, si tienes ilusión y le dedicas trabajo. Un abrazo!

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